La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha publicado recientemente el Documento de Consenso sobre la Alimentación Saludable y Sostenible en el Primer Ciclo de Educación Infantil. Dentro de esta guía, el capítulo 8 aborda un tema muy frecuente y sensible en la infancia: alergias e intolerancias alimentarias.
Aquí te dejamos un resumen “en claro” de lo más importante, con foco en qué significa en la práctica para familias y centros educativos.
Alergia vs intolerancia: no es lo mismo
Alergia alimentaria: implica al sistema inmunitario y puede causar reacciones rápidas y potencialmente graves, incluso con pequeñas cantidades, y en algunos casos también por contacto u olor.
Intolerancia: no es inmunológica; suele causar síntomas digestivos y, por lo general, no requiere tratamiento urgente. Un ejemplo típico es la intolerancia a la lactosa.
Este punto es clave porque condiciona tanto la prevención como la respuesta ante una reacción.
En alergia alimentaria, la prevención es el “tratamiento” principal
La recomendación base es clara: evitar el alimento desencadenante y sus derivados y, en la mayoría de casos, también trazas y contaminación cruzada (utensilios compartidos, superficies, freidoras comunes, etc.).
Además, AESAN recalca que la información que aportan las familias es esencial y debe estar por escrito (informe médico con alimento a evitar y pautas, incluyendo medicación de urgencia).
Y algo importante: nunca se debe dejar solo a un niño o niña con una reacción alérgica.
¿Hay que retrasar alimentos “alergénicos”? No
El documento recuerda que no hay justificación científica para demorar la introducción de alimentos potencialmente alergénicos; incluso algunos estudios sugieren que retrasarlos no reduce el riesgo y podría aumentar la sensibilización.
Alimentos que causan alergias con más frecuencia en menores de 2 años
En España, el consenso señala como causas más habituales en menores de 2 años: leche de vaca, huevo, frutas y pescado.
También subraya un punto que genera mucha confusión: Alergia a proteínas de la leche ≠ intolerancia a la lactosa. La alergia puede ser grave y requiere manejo específico; no se resuelve “solo” con productos sin lactosa.
Qué debe tener previsto una escuela infantil (y qué debes pedir como familia)
El consenso dedica mucha atención al entorno escolar: todo el personal debe identificar al menor con alergia, conocer el alimento desencadenante, evitar contaminación cruzada, y saber reconocer síntomas y aplicar el tratamiento de urgencia.
En el Anexo VII se incluye un protocolo muy práctico: “primero tratar y después avisar”, y menciona la adrenalina autoinyectable (cuando está indicada) y la necesidad de entrenamiento previo.
También recuerda la utilidad del etiquetado con los 14 alérgenos de declaración obligatoria y que las escuelas deben facilitar a las familias la planificación de menús de forma clara.
Intolerancia a la lactosa y gluten
Sobre intolerancia a la lactosa, el consenso explica que ocurre por déficit de lactasa, no es alergia y suele ser un cuadro leve; el pediatra debe valorar si procede dieta “baja en lactosa” o “sin lactosa” según tolerancia individual.
Y en caso de sospecha de celiaquía, indica algo muy relevante: no retirar el gluten antes del diagnóstico, porque podría alterar pruebas y tener consecuencias negativas.
Si quieres ver todas las recomendaciones oficiales con detalle (incluyendo el protocolo de actuación ante reacciones alérgicas en la escuela), te dejamos el documento completo de AESAN para consulta.
REFERENCIAS:
1. Documento de consenso sobre la alimentación saludasble y sostenible en el primer ciclo de educación infantil de AESAN: https://mailimg.ordesalab.com/blevit/aesan-alimentacion-primer-ciclo.pdf