Una buena base para la merienda es combinar algo fresco, algo que aporte energía y, según cómo llegue ese día el peque, una textura que resulte fácil de comer. Los alimentos conocidos y fáciles suelen funcionar mejor. Puedes optar por:
- Fruta madura lista para comer —como plátano, pera tierna o mandarina—
- Yogur natural sin azúcar
- Pequeños bocadillos con pan tierno y rellenos suaves como aguacate chafado o queso fresco.
En este vídeo te contamos cómo combinar fruta madura, yogur o pequeños bocadillos con rellenos suaves para los días de más cansancio, cómo preparar con antelación opciones que se mantienen tiernas y son fáciles de coger con la mano, y por qué tener dos o tres combinaciones de confianza es mucho mejor que intentar inventar algo nuevo cada día. Porque una pequeña rutina a la hora de la merienda también aporta seguridad y ayuda a regular el hambre hasta la cena.